Este es un microrrelato, que escribí en su día para presentarme a un concurso (todo culpa de Absolem y su insistencia ¬.¬) en el que tenía que leerlo en alto, y yo fui a leerlo, pero fue desastroso, porque no sé hablar (?). Acabo de encontrarlo entre mis apuntes de Lingüística del año pasado y... me parece triste que se pierda, así que lo voy a dejar caer por aquí y me voy a alejar lentamente. Tranquilos, es más corto que la esperanza de vida de un secundario en GoT, así que no os quitará mucho tiempo. Espero que os guste.